• Coccigodinia o dolor en el coxis

  • La Coccigodinia o dolor en el coxis o en la proximidad, sin una irradiación definida, y que se puede localizar a punta de dedo.

    El dolor se desencadena al someter a presión dicha región, como al sentarse o al pasar de la posición de sedestación a bipedestación.

    En ocasiones puede aparecer dolor lumbar acompañante, lo que complica la recuperación.

    Es más frecuente en mujeres, posiblemente debido a la localización más posterior del coxis y a las características de las tuberosidades isquiáticas, que dejan el coxis femenino más expuesto a traumatismo en la posición sentada y durante el parto, además el coxis de las mujeres suele ser más largo.

    La obesidad es un factor de riesgo, puesto que se produce una rotación sagital de la pelvis, colocando al coxis en una posición en la que es más vulnerable de sufrir traumatismo.

    La mayor parte de los pacientes son adultos, con una edad media de 40 años, siendo una entidad mucho menos frecuente que el dolor lumbar, con el que a veces coexiste, dificultando su diagnóstico.

    Etiología

     

    El mecanismo que produce el dolor no está del todo claro.

    Así pues, podemos clasificar las causas de la Coccigodinia según la cronología del dolor, el tipo de dolor, el mecanismo de producción y, por último, según el patrón radiológico.

    • Agudas: menos de 2 meses de evolución, frecuentemente por traumatismo.
    • Crónicas: más de 2 meses de evolución, casi siempre de causa desconocida.
    • Dolor Somático: dolor mecánico de posible origen traumático o microtraumático
      • Dolor a la palpación.
      • Puede ser generado por obesidad, en la mayoría de casos por lesión en los discos o articulaciones vertebrales, o por lesión en la musculatura del suelo pélvico y del ano.
      • También puede aparecer dolor por depresión, neurosis o somatización.
      • El resto son de causa desconocida.
      • Este dolor es el más frecuente, ya que las lesiones más habituales son las de tipo mecánico, normalmente por traumatismo por carga o golpe directo, seguido de las lesiones durante el parto vaginal.
    • Dolor neuropático: por afectación de alguno de los componentes del sistema nervioso o de causa desconocida.
    • Dolor mixto: por lesiones ocupantes de espacio como tumores.
    • Según el patrón radiológico: desconocida, inestabilidad o hipermovilidad, espícula ósea.

     

    Diagnóstico

     

    Durante la anamnesis y la exploración, debe hacerse hincapié en las características del dolor (somático, neuropático, mixto).

    Puede aparecer dolor lumbar concomitante, dolor referido o dolor irradiado. Se considera dolor crónico si dura más de 2 meses.

    Puede haber dolor al defecar o durante el coito, lo que se suele relacionar con espasmos en el músculo elevador del ano.

    Las pruebas de imagen como radiografías, TACs o resonancias magnéticas, pueden ayudarnos a realizar un diagnóstico correcto y descartar otro tipo de patologías.

     

    Tratamiento

     

    No hay un claro consenso acerca del tratamiento conservador, siendo éste el más aceptado.

    Sin embargo, se recomienda lo siguiente:

    • Evitar actividades que aumenten la presión sobre el coxis.
    • Antiinflamatorios durante la segunda fase.
    • Fisioterapia
      • Relajación de los tejidos implicados en la zona afectada.
      • Normalizar la movilidad pélvica, sacra y coccígea mediante técnicas de movilización sin dolor.
      • Ejercicios encaminados a tolerar la presión sobre el coxis (fitball, cojines, tonificación musculatura pubo-coccígea y glútea, etc.)
    • Infiltración con corticoides si el dolor es muy intenso y los tratamientos anteriores no ayudan a reducir el dolor.
    • Cuando el tratamiento conservador no funciona y la calidad de vida se ve gravemente afectada habiendo dolor intratable, y en aquellos casos que presentan alteraciones radiológicas, se recomienda intervención quirúrgica.

     

     

     

    A considerar

     

    • Es necesario descartar problemas psicológicos asociados y un traumatismo previo, así como la presencia de lesiones radiológicas y causas infecciosas o tumorales.
    • El tratamiento no quirúrgico suele resolver la mayoría de los casos (AINES, Terapia Manual, Infiltraciones). No obstante, no existe un consenso o protocolo claro al respecto.
    • En pocas ocasiones se requiere cirugía, que obtiene buenos resultados si la indicación es la adecuada.

     

     

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